sábado, 25 de abril de 2015

Aguas azules

Salí a ver el fenómeno
con la boca llena de agua salada
por este deseo imposible,
por la ciudad amenazada y desierta.
Al taxista le ardían los ojos.
A mi la garganta, le dije…
Y ambos nos silenciamos
ante las nubes opacas suspendidas en las lomas.
Sé que mi amargura es por callar
tu nombre que sangra en las venas.
Mientras que la niebla vence
bajo las cenizas expansivas de Calbuco.
Yo te extraño. En esta medianoche crucial
qué difícil es escapar de los volcanes:
uno de intrínsecas aguas azules
y otro de lágrimas sofocadas,
eclosionando por vos.

24.04.15 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Marzo

Entre lejanas nubes de Marzo
el otoño sondea la ruta del Sur:
perspectiva de ocaso
        consagración de un límite
inalcanzable
te pierdo cuando trasciendes el mapa indefinido
de un país modelado a nuestro antojo
para vaciarlo en las riberas del odio
y hundirlo en el mar de los vacíos.

Como cercanas gaviotas voraces
la soledad y el hastío
despliegan su graznido rampante

y se pliega la tarde sin sentido.

lunes, 16 de febrero de 2015

27 (Suburbial)

Te creo y te mato tantas veces.
Vanamente regreso a tu lecho...
 Amor fútil y sin sentido.
Enamorado de lo odiado.
Renegado.
Breve tormenta de invierno.
Luces y sombras.
Difusas y diferentes.
Lo que fue, lo que fuimos.
Ángeles impuros, sombras infernales.
Buscábamos salvarnos en el otro.
Irredentos, marginales y sin cruces.
Lo que fuera no pudo matarnos.
Noches desveladas, sudor frío y miedo.
Frágil amanecer, traición y muerte.
Yacen en el pozo amargo de las pérdidas.
Vuelvo una y otra vez aunque me hiera.
Espero en tu puerta cerrada para siempre.
A que me digas una vez más que no.
A que me veas partir bajo la lluvia.
De la última noche.
Convencido de  que no volveré
A sortear el paso de los años.
O a vencer tu  soledad.
Te creo y te mato tantas veces.
En vano regreso a tu lecho.

Penumbras en penumbras...
Hasta que no distingo tu rostro.

Ni huelo tu respiración.                                  

martes, 27 de enero de 2015

Tormenta

Acaba de irse el dolor
Ha dejado un leve rastro ardiente
En las piernas, como recordatorio
De que volverá.
Bajó de la cintura hacia las piernas
-quizás duerma esta noche en mis pies-

Abrí la ventana a la brisa
Que dejó la tormenta vespertina
Y que ahora lagrimea en los cristales
-tal vez por esto cedió-
El dolor acaba de perdonarme
Soy consciente de que es sólo un paréntesis
Que aprovecho para escribirles.

Anoche pensaba en mi derrotero
Huí por aturdimiento
Para construir esta casa de pura soledad
Y ahora pretendo que ella me devuelva
Algunos gestos, un puñado de palabras
-que a su resguardo cedí-
Puse el oído en la ventana
Y a través de las dificultades de la ciudad 
Prodigiosamente
De las barbas del viento
Se fueron desprendiendo las voces amadas

Hasta que me dormí.

viernes, 16 de enero de 2015

Despedida

Hay días demasiado tristes
por más festivos que sean.
Demasiado silenciosos
para cantarle al porvenir incierto.
Días proclives a las abstracciones
a los inventarios y despedidas
al orden y la confusión
(de los objetos en los espacios).
Como este día de Diciembre
signado por cierta finitud inconsistente
con la misma sensación premonitoria  
de otros abismos y jornadas al acecho.

Suenan en la memoria
campanas de otro tiempo
evocando imágenes que ya no existen.

En silencio lo demás…

sólo llueve sobre esta última tarde de 2014.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Gato en la víspera

Asombrado me ve pasar
Con ojos verdes de piedra mojada
Y esa medialuna negra premonitoria
Bebe su propia imagen
En el agua caritativa y rústica
De un cántaro junto a las rejas
Compensación navideña
por la guarda corrosiva
de la casa en ruinas
Donde comparecemos
Los abandonados de ambos mundos
Me detengo frente a su encierro
Ajenos a la Navidad que nos rodea
Sombras prisioneras, de tienda en tienda
Sedientos de objetos banales.
Cansado me detengo a ver
La armoniosa manera que tiene de beber
Sin la desmesura de este día previo
Ni a la humanidad que pienso
Distante su condición a mis preocupaciones
Atiende el rumoroso abandono de la casa
Con tensos hilos subliminales de sus orejas
A una sombra que despierta entre los árboles
Interrumpe y después
Bebe cuando me alejo

Solitariamente.

lunes, 15 de diciembre de 2014

9 (Suburbial)

La montaña está llena de ojos,
Que nos miran desde las piedras.
Tapizada por sombras oblicuas,
Evolucionan gigantes extintos.
O diminutos seres de leyenda.
Emergen entre senderos y morrenas.
Nadie sabe desde cuando están.
Esos remanentes multicolores,
Repletos de minerales primigenios.
Que les dan vida...
Busco en la flora austera,
Inmensamente perfumada,
En su fauna escurridiza,
Pero no aparece...
La silueta del guanaco,
Rondando las orillas del  río,
Al otro lado del camino,
A tiro de los cazadores.
Si lograra verlo antes de la noche,
Y descifrara sus instintos,
Me quedaría entre los montes,
Custodiando la preservación,
De su inofensiva especie.
Ahora que no tengo nada,
Solo civilización.
Lo imagino cautelosamente bello.
Dueño y prisionero de las alturas.
Resistiendo la invasión.
O demorando su extinción.
Aguarda la bruma,
Para confundirme,
Porque ha de verme,

Como un posible predador.